30.10.11

❀no quiero ser adulta

He descubierto nuevas emociones en el solo hecho de mirar por la ventana desde el onceavo piso, con el cerro al lado y miles de edificios chiquititos alrededor, en ir sola ida y vuelta bien lejos en el metro con una canción melancólica sonando suavecito en los oídos, es como si al mismo tiempo no me importara que la gente sienta lástima por mi cara de desdicha y quisiera que alguien me diera un abrazo diciéndome que todo va a estar bien.
Pero nunca dejaré de confiar en que todo estará bien, aunque lo dude y quiera llorar con mi carpeta viejita entre los brazos, aunque deba andar para todos lados asumiendo responsabilidades de adulta cuando no quiero eso todavía, sé que valdrá la pena buscar trabajo en todas partes, aguantar caras feas, soportar la rabia y las ganas de llorar cuando veo que no me queda plata en el pase, cuando veo las noticias con gente corriendo por el terminal y tomando un bus, uno que los llevará donde ese ser que aman y debo quedarme acá, tener que extrañarte más que la cresta y hacerme la fuerte para no desesperarme viendo cómo pasan estos días tan bonitos y sin poder salir de la mano contigo a tomar fotos y disfrutar del vientecito.
Todo pasará y esto es sólo una transición para trabajar en lo que estudio algún día, tener mi propia plata, comer esas cosas extrañas que vemos en las revistas, tener muchas cámaras, pasar metidos en los cines y los conciertos, dormir en una cama gigantemente esponjosa y que al despertar, no tengas que tomar ese bus.
Debo repetirme esto todos los días, cuando te extrañe como ahora.