es irónico que nadie me hable, mirar la hora y ver que pasa el rato sin ninguna ventana naranja parpadeando en la barra de tareas.
supongo que cuando pides algo con tanta fuerza, se cumple de la manera más inesperada. ya no recuerdo la última vez que alguien se tomó el tiempo en preguntarme cómo estaba más allá que la típica pregunta cuando empiezas una conversación "¿cómo estás?, pero que con un "bien" basta y sobra.
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